Un Amor Incondicional

Hace dos días fue la primera quimioterapia de la Canela… miedo, dudas, compasión, tristeza, incertidumbre, y sobre todo amor son los sentimientos que pueden definir esas 2 horas en que mi hermosa Canelita estuvo conectada a ese tubo que le dará un poco más de vida y con ello esperanza a mi de que aun no es su hora de irse.

Hace 9 años atrás, mientras reporteaba un tema político, me llama por teléfono una chillona mujer, avisando de dos cachorritos que deambulaban por la carretera, preguntándome  si como canal de TV podíamos informar del hecho, para que alguien adoptara a la perrita, ya que ella había disidido quedarse con el perrito. Sin ninguna expectativa de adoptar un perrito, ya que por tiempo no podría darle los cuidados necesarios, fuimos al lugar junto al camarógrafo. Cuando llegamos, vi a dos bolitas peludas que torpemente caminaban y se mordisqueaban entre si, me pareció una ternura, pero no fue hasta cuando la bolita peluda de color blanco se dio vuelta y corrió hacia mi, cuando sentí un profundo amor y necesidad de proteger a esa pequeñita de grandes ojos, que no paraba de lamer mi cara, fue amor a primera vista, ni siquiera quise que hicieran imágenes de ella, yo solo quería abrazarla, protegerla, acariciarla y llevármela conmigo y así fue, me la llevé, tenia 2 meses de vida.

Pase al Canal y le avise a mi jefa que la bolita peluda se quedaría conmigo para siempre, me la llevé a casa sin importar que pensaría Bruno, para mi suerte y la de la bolita peluda, la bienvenida fue automática, la amo tanto como yo y disidimos bañarla para quitar tierra, parásitos y pulgas, mientras Bruno me preguntaba como se llamaría, Canela le dije y así fue como la Canelita inicio su vida junto a nosotros, dormía con nosotros, comía con nosotros y destruía todo lo que encontraba, no le importaba si eran los últimos zapatos que había comprado, la cinta de grabación de Bruno, la alfombra, cojines, todo, pero todo era mordible y si no lo era lo mordía y destruía igual, fueron meses en que la casa era un caos, se orinaba, destruía cosas, comía no solo su alimento si no todo lo que encontraba, gracias a eso pasamos muchos sustos y tuvimos que llevarla al veterinario unas cuantas veces, cuando se tragaba cosas que  no debía, le comprábamos juguetes pero no era suficiente, necesitaba morder todo, pero era tanto el amor que nos entregaba, que lo demás  no importaba, cada travesura que hacia era sinónimo de correr por la cámara para grabarla, reír, abrazarla y llenarla de besos.

Cuando tenia poco mas de un año nos cambiamos de ciudad, la mas ansiosa fue ella se metía a las cajas y fue la primera en bajar del auto al llegar a la casa nueva, la recorrió completa y escogió hasta su habitación, era una perrita muy feliz, estaba en todos nuestros panoramas, nos acompañaba al trabajo, se iba con nosotros de vacaciones, salíamos a correr a la playa, siempre estuvo en todo, nos hacia muy feliz,  pero un día, Bruno ya no estuvo más y si yo sufrí ella la paso peor, la escuché muchas veces llorar por las noches, no dormía en otro lugar que no fuera en las cosas que dejó Bruno, cada vez que escuchaba una moto corría al jardín esperando que fuera él, no sabia como consolarla y tampoco sabia como hacerlo conmigo, fue en ese momento que descubrí la inmensa conexión que puedes llegar a tener con un perro, porque un día fue ella la que se acercó a mi a lamer mis lagrimas, la abrace tan fuerte y le prometí que nunca nos separaríamos.

El tiempo pasó, nos cambiamos de ciudad  y empezamos de nuevo, un nuevo departamento, una nueva ciudad, un nuevo trabajo, nuevos parques para salir a correr, nuevos amigos con quienes olfatear arboles y así comenzamos a armar juntas una nueva vida.

Han pasado muchas cosas en este tiempo, para ella, para mi, buenas, malas, pero siempre juntas, hasta que hace 2 años le apareció una masita en su patita izquierda, el diagnostico: un tumor, recorrí más de 10 veterinarias buscando distintas opiniones, encontrándome con cosas del tipo, “la podemos operar pero quizás muera”, “no es operable”, “es solo alergia”, hasta que llegamos donde la Maca y Felipe, los veterinarios más increíbles que he conocido, con un corazón inmenso y que me devolvieron la esperanza.

Canelita fue operada, pero al poco andar, el tumor reapareció, le hicieron una biopsia y el diagnostico: Cáncer…. odié con todo mi ser esa palabra, como era posible que un ser tan inocente, tan pequeñita, tan buena pudiera padecer cáncer, no lo entendía y no quería entenderlo, pero luego respiré profundo y pensé en ella, debo darle lo mejor de mi ser fuerte para ella y hacer todo lo que este en mis manos para que esté bien y siga siendo la perrita feliz que siempre ha sido. Pero el destino nos golpeo nuevamente, el tumor reapareció  y ya se estaba extendiendo al hueso, la única solución era la amputación de la pierna completa, sentí que se derrumbaba mi mundo, pero saque fuerzas del inmenso amor que ella me entrega a diario y la acompañé en todo momento, el proceso de rehabilitación fue rápido, se adaptó a su nueva condición y aprendió a vivir con solo 3 patitas, después de eso los tumores empezaron a aparecer en distintas partes del cuerpo, se sometió a mas de 10 operaciones, dos años de operaciones pero su recuperación siempre fue rápida y siempre siguió siendo feliz.

Mi canela es un ejemplo de vida y aunque su apariencia es tierna, en estos dos años me ha demostrado que es una perrita muy fuerte y luchadora.

Hace dos semanas la lleve nuevamente al veterinario ya que los tumores eran mas grandes y estaban apareciendo más rápido, la noticia no fue buena, no se podría seguir operando, su calidad de vida no seria buena y con sus 9 años de vida, no era bueno seguir operando, quedaba solo la alternativa de la quimioterapia.

La incertidumbre, la angustia, las dudas, los cuestionamientos rondaban a diario en mi cabeza, fueron días tristes sin saber que pasaría y si seria bueno exponerla a eso, ¿como quedara?, ¿como la afectará?, ¿podrá seguir siendo feliz? pero traté de ser tan fuerte como ella y decidí intentarlo.

Hace dos día tuvo su primera quimioterapia, fue muy difícil, para ambas, traté de estar tranquila pero la angustia me devoraba por dentro, fueron dos horas en que la sostuve en mis brazo mientras le aplicaban el tratamiento, pensando en que era lo mejor para ella, mi pequeñita es tan fuerte que lo resistió lo mejor que pudo y aunque los dos primeros días posteriores a la quimioterapia estaba decaída, fue fuerte y hoy la veo correr feliz como siempre, no hubo complicaciones y ahora duerme tranquila a mi lado.

Ahora debemos esperar 21 días para la siguiente quimioterapia, pero mientras esperamos, solo me queda entregarle todo el amor del mundo, se que su vida se acorta cada días más, no se cuantas quimioterapias mas podrá resistir, de lo que si estoy segura, es que todo el tiempo que vivimos juntas fue pleno, crecimos juntas, vivimos en distintas ciudades, pasamos por distintos momentos, vimos ir y venir a distintas personas en nuestras vidas, pero siempre juntas y así será hasta su último respiro,mi canelita hermosa y cuando el día en que tengas que irte llegue, estaré a tu lado, sosteniendo tu patita, agradeciéndote el siempre el amor que me entregaste incondicionalmente.

 

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Descorchemos un vino!

El vino, ¡hay el vino!, que placer más rico disfrutar una copa de vino al final del día, está entre mis top 10 de mis placeres confesables. Podría hablar de las muchas historias en torno a una copa o más bien una botella de vino. Blanco, tinto, rose, late harvest, espumante, pinot, chardonnay, cabernet, ect, etc, todos tiene algo especial para un momento o una comida especial y aunque no sea por algo especial, el solo hecho de disfrutarlo ya es especial.

Después de un largo y agotador día en el trabajo, llegué al departamento, me di una ducha caliente, fui por una botella de chardonnay, una copa y mi computador para escribir sobre el periodo menstrual, si, ese era el tema inicial, hasta que empecé a buscar el descorchador, lo busque, lo busque y lo busque y nada, había desaparecido, hasta en el baño lo busque y es que mi dispersión me hace muchas veces dejar las cosas en cualquier parte, pero tampoco estaba en el baño, ni en la cocina, ni el refrigerador, tampoco en el living, ¿en la cartera quizás? no tampoco, pero encontré unos tornillos que para algo pueden servir, en fin, me detuve, encendí un cigarrillo, según yo así me concentro más y pienso mejor pero no se me ocurría donde podía estar, pensé, quizás se fue con las cosas de Paul, pero no, luego recordé que después que se fue, abrí un par de botellas de vino, no todas el mismo día, no, no soy de las que ahogan las penas en el alcohol, para mi solo es para disfrutar, en fin, no lo encontré, así que me dije, hay que buscar una solución y recurrí a Google, donde me encontré con varios métodos que quiero compartir, por si alguien se ve envuelto en algún momento en esta crisis de no poder tomar una copa, o dos, o tres, o la botella.

Y es que ¿a quién no le ha pasado alguna vez? a mi no hasta hoy, fue mi primera vez, no es de mis primeras veces favoritas, pero suma entre mis primeras veces de algo, en fin como decía, te disponen a disfrutar de un buen vino, una botella que hemos reservado para una ocasión especial. Tenemos tiempo para hacerlo, un lugar agradable, en mi caso un día lluvioso, pero una noche tranquila para escribir, mientras escucho a Tab Benoit. Todo parece perfecto, hasta que te das cuenta de que no tienes abridor. Entonces, de tanto buscar, surge la pregunta: ¿cómo abrir una botella de vino sin sacacorchos? lo primero, tranquilidad ante todo, siempre se puede buscar en google, o preguntar a algún amigo más experimentado en problemas y soluciones que tengan que ver con el vino.

Con lo primero que me encontré fue un cerrucho… que?????? un cerrucho? nononono ni siquiera me detendré en esta opción, no quiere ser la causante de un suicidio involuntario o un asesinato sin estar bajo los efectos del alcohol, ni siquiera tendrán esa excusa.

Pasemos a lo siguiente, “Un zapato” si tal como lo leen, pongámonos en el caso de que no tenemos ni cerrucho, ni martillo, ni un arma, o como yo, no se quieren arriesgar a romper la botella, los del asesinato o suicidio involuntario a estas alturas pasa a segundo plano, teniendo esto claro vamos por ese zapato, en más de alguna casa debe haber alguno, solo necesitan uno. El método consiste en introducir la base de la botella dentro del zapato, colocarla a la altura del talón y golpear la suela del zapato contra una pared con la botella dentro. En teoría, con los golpecitos, ojo son golpecitos, no goooolpes, o se quedaran sin vino y sin zapato, como decía, con los golpecitos, con muchos golpecitos continuos, la fuerza pasa al zapato y luego al vidrio de la botella, de ahí pasará al propio vino, que empujará la pequeña cantidad de aire que siempre queda entre el vino y el corcho y este irá saliendo poco a poco con cada golpe. Cuando el corcho asome lo suficiente, podremos tirar de él con nuestras manos. quiero aclarar que este método no me funcionó, la paciencia exagerada no es lo mio, a alguien más le puede funcionar, si quieren lo intentan, yo solo le di un par de golpes y luego le pedí perdón a la botella y a Dior por semejante brutalidad con mi zapato.

Siguiente método “Una guía telefónica” (?) quien tiene una guía telefónica el 2017? en realidad si, más de alguien debe tener una, este método está descartado para mi, pero como soy solidaria les contaré en que consiste para quienes tienen una. Lo primero que deben hacer, es remover la parte que cubre el corcho, luego golpear cuidadosamente la base de la botella contra la pared, protegida por la guía telefónica, que funciona como amortiguador. La misma presión del vino (en teoría) empuja el corcho fuera de la botella unos centímetros, lo suficiente como para poder sacarlo con la mano, es como el método del zapato pero mas vintage.

Vieron MacGyver alguna vez? bueno este método debe ser creación de él, esta alternativa esta dedicada a los potenciales asesinos en serie con varias herramientas a su haber, se necesita un tornillo largo, un destornillador y un martillo, según mi amigo Luciano, es suficiente para descorchar una botella. Primero, con la ayuda del destornillador, se perfora el corcho y se introduce el clavo, después se apoya la base del martillo sobre la botella, de manera tal que el clavo quede entre las aletitas de la parte trasera del martillo, luego con un movimiento de palanca se tira hacia arriba y listo. Me pareció lógico, pero no tengo nada de eso.

Otra alternativa es un cuchillo, así de simple, es un método peligroso, todos en realidad, pero creo que es el menos peligroso, se trata de introducir la hoja del cuchillo en el centro del corcho, con movimientos hacia adelante y hacia atrás. Luego, se debe girar la hoja igual que se gira el sacacorchos, haciendo presión hacia arriba. Es un proceso lento y se debe hacer con mucho cuidado para no dañar el corcho y tengamos un desastre. En el tutorial se veía simple… en el tutorial… la realidad es otra, por que eso intente, con paciencia, despacio, hasta le hable a mi botella, “tranquila todo saldrá bien, te sacaré este corcho que no te deja respirar” y en eso estaba cuando derrepente un pedazo de corcho sale volando!!!… Ok, debo mantener la calma seguiré con el resto de corcho, pero no avanzaba mucho, hasta que decidí, sacar todo el papel que envuelve la botella y me di cuenta que el 70% de mi corcho entraba mas y mas a la botella, así que no lo engañaré, esto tampoco me funcionó, así que decidí, empujarlo. Para que complicarme la vida y para que retardar más el momento, así que uno, dos, tres, el corcho ya estaba dentro de la botella, maravilloso!!! tomá mi copa y nuevamente un problema, el corcho flota, por lo que al inclinar la botella a la copa el orificio se tapaba, que hago? inclino la copa a la botella? nones! tomen un palito chino, y lo introduje a la botella sin soltarlo, solo para evitar que el corcho suba. Inclinan la botella, el vino sale, la copa está servida y pueden disfrutar del vino más difícil de tomar de la historia, pero como dicen por ahí, lo más difícil es lo que más se aprecia y valora. Y en eso estoy, disfrutando de mi copa de vino, que además de ser un placer maravilloso, me inspiró a escribir sobre como descorchar una botella sin un destapador. Salute!

Antes muerta que arrugada

Buscando en Internet un serum ideal para mi piel, me encontré con un video en el que distintas personas se cepillaban los dientes con carbón para blanquearlos, los resultados eran asombrosos, sonrisas luminosas con dientes más blancos que los de Leonardo Farkas, la primera idea que surgió en mi cabeza fue, será carbón cosmético? donde se comprará? en cuanto tiempo se verán los resultados? y luego STOP! soy desconfiada, me tientan estas cosas pero luego como buena periodista, investigo, buco estudios, foros de opinión y por supuesto busco en google “efectos secundarios de lavarse los dientes con carbón” y claro, no hay estudios serios al respecto y por su parte y como era de esperar, los odontólogos lo descartan por completo por razones obvias.

Hace unos años atrás, unos cuantos años atrás, jamás me vi buscando esto en google, veía los cuidados de belleza, cremas anti-arrugas y serum, como algo muy lejano y es que cuando eres menor de 30 estos no son temas que nos afecten a las mujeres y mucho menos a los hombres. Solía ver la gran colección de cremas de mi mamá como una perdida de dinero y tiempo aunque ella siempre me motivó a usar cremas, un buen maquillaje e invertir en mi piel, y claro a sus 62 años el tiempo le ha dado la razón, su piel es envidiable, de arrugas nada y su piel siempre luce bien.

Ahora pienso,será muy tarde comenzar a preocuparme a mis 35 años? confieso que he tenido intentos, varios intentos de hacerlo, muchos de lo productos que tengo fueron inversión mía, otros tantos, regalos de mi madre pero no he sido constante, las excusas? muchas, mas que mis años, tengo un centenar de cremas, para el rostro, exfoliantes, hidratantes de día, de noche, para pies, para manos, para el cuerpo, cremas relajantes, energizantes, de plantas exóticas, otras de nombres exóticos, y muchas que ya ni se para que son ni por que las compre, siempre con entusiasmo repitiéndome ahora si que si, pero ahí están en un aparador donde ya no cabe una más.

Fue le fin de semana que conversando con la Pauly, quien tiene una piel envidiable, que llegamos al tema de las cremas, ella fue más aplicada y constante que yo y comenzó hace un par de años usando buenas cremas, como ella dice “invirtiendo en buenos productos”, y viéndola me di cuenta que hizo bien el trabajo, amo su piel y gracias a algunos concejos y datos de ciertas cremas que me dio, fue que decidí tomarme el tema de mi piel en serio, me costo unos dos días llevar la decisión a la práctica pero lo hice. Lo primero fue pararme frente a ese aparador llenos de cremas y ver para que es cada una, todas me parecían útiles, hasta que recordé la manía de Paul de revisar las fechas de vencimiento en todo y es que antes podía tener un yogurt vencido por meses en mi refrigerador y ni siquiera se me ocurría mirar la fecha de vencimiento, fue él que un día decidió intervenir en la cocina y botar todo lo que tenia fecha de vencimiento el siglo pasado, casi el 60% de mi comida se fue a la basura, confieso que me provocó algo de vergüenza y risa, me sentí una niña chica, en fin volviendo a lo de las cremas, como decía, observe esa completa colección de cremas, y comencé a ver las fechas de vencimiento, si, las cremas también vencen y para mi sorpresa muchas ya habían vencido y hace mucho rato, así que con el dolor de mi alma comencé a botarlas. Ya despejado todo de añejos productos vi lo que tenia y me encontré con la temida crema nocturna con ácido hialuronico, Q10, vitaminas y hartos otros componentes más, miedo porque siento que esas remas son sinónimo de vejes… Ok, tengo mas de 30, pero verme en esta situación fue asumir la edad, en fin, la crema servía, vence el 2019, junto a esa y de la misma linea y tratamiento me encontré con otra crema diaria de baba de caracol, si baba de caracol, baba de caracol!!! la palabra baba ya me provoca rechazo, los caracoles son lindos, pero usar su baba, huy!.

Crema en mano, tomé nuevamente el notebook y empece a buscar información sobre el ácido hialuronico y sobre la baba de caracol, baba de caracol, baba de caracol!!! (debo acostumbrarme a esto) conclusión de lo leído, tienen solo beneficios, así que tome mis cremas, limpie mi piel y me puse la crema de noche mientras me repetía “esta vez si lo haré, no fracasaré en el intento” y mientras me ponía la crema ya me sentía mas joven… patrañas! joven mis zapatos nuevos! yo sigo igual, pero si tengo paciencia y soy constante, parafraseando a la Pauly, veré la diferencia.

Desde hoy paso a formar parte del club de las mujeres que usan cremas de noche, crema de día, serum, lociones hidratantes bla bla bla, el club de las resistencia, las rebeldes de la edad y si en una época fui “joven y alocada”, pasé luego a “antes muerta que sencilla”, desde hoy paso a ser “glamorosa, encremada y sin arrugas”

Ensayo y Error

Cuando de errores se trata, a nadie le gusta cometerlos y mas difícil aun reconocerlos, pero aunque suene cliché, a la larga siempre pero siempre es buenos cometerlos para aprender, para crecer y para ser mejor.

Muchas veces intentamos hacer las cosas lo mejor que podemos, pero en ese andar nos equivocamos, lastimamos, nos lastiman, caemos, pero tenemos la opción de ponernos de pie y comenzar de nuevo, comenzar de cero, pero comenzar, no quedarnos estáticos, lamentándonos de lo que no hicimos o de lo que hicimos mal. No hay una receta mágica, tampoco mi intención es darla, no podría y aunque tuviera una idea de como hacerlo seria soberbio, lo que si sé y es lo que estoy aprendiendo, es enfrentar lo que no nos gusta y no lo del resto, debemos partir por nosotros, pensar en nuestros errores asumirlos y querer hacer algo al respecto.

No debemos detenernos, no debo detenerme, no, no puedo volver atrás y cometer los mismos errores, debo avanzar y cometer nuevos errores, porque de eso se trata de conocernos, de caer, levantarnos, aprender, crecer y si es posible, retomar cosas en las que fracasamos, partir de nuevo, hacerlas bien teniendo como base el aprendizaje que fue haberlo hecho mal y bueno si fracasamos de nuevo siempre hay una nueva oportunidad para empezar de nuevo, como esa vez que quise hacer un pastel de chocolate vainilla, y se me quemó el bizcocho de chocolate, lo mire y me di cuenta que había estado mas tiempo de lo que debía en el horno, mi error no mirar la receta bien, creí leer 40 minutos en el horno, y no, eran 30, así pasa a veces en la vida, creemos ver algo y resulta ser que no nos detenemos a ver mas detenidamente las cosas y nos quedamos con la primera impresión, o nos frustramos y dejamos de lado lo que arruinamos y no nos damos el trabajo de intentarlo de nuevo pero bien.

Con ese pastel lo intenté de nuevo, respiré profundo, pensé en como hacerlo mejor, analicé que hacer e hice otro bizcocho, esta vez con el tiempo que debía, leyendo con calma la receta y no apresurándome a nada, lo tomé con calma y resultó, aunque la idea inicial se modificó en el camino, ya no era un pastel, ahora seria una torta, muy distinto a lo que tenia planeado pero mucho mejor que el plan inicial.

En la vida es lo mismo, cometemos errores, nos apresuramos a juzgar sin detenernos a ver más allá,  nos frustramos con los fracasos y muchas veces desechamos esa oportunidad de mejorar lo que no estaba bien. Debemos ser valientes, detenernos, respirar, analizar en que fallamos e intentar solucionarlo, mejorarlo y si tenemos suerte lograremos una torta mucho mas grande, mas linda y mas trabajada que el pastel, una torta a la que le pusimos mas dedicación, mas trabajo y más amor que al pastel inicial, el que aunque soñábamos con hacer no le pusimos el cariño y dedicación que a la torta, ¿y por que? porque primero debimos equivocarnos, debimos fracasar, debimos aprender y en base a eso, crear algo mucho mejor, sin la presión del tiempo, los prejuicios, los estereotipos, las críticas, solo queriendo hacer lo mejor de algo y no cometiendo los mismos errores, para ello debemos entender que todo se trata de ensayo, error y si lo hacemos bien, un gran triunfo.

 

Cambio de aire y de sofá.

Figuro sentada en el suelo del departamento disfrutando de mi alfombra nueva, una copa de vino, luz tenue la puerta-ventana de la terraza abierta escuchando a Nora Jones. Se que ya hablé de esto anteriormente pero hoy es distinto. Ayer tuve un muy mal día, con desmayo incluido por una descompensación y aunque hoy el día no partió como lo esperaba ni quería a medida que pasaban las horas fue mejorando.

A ver, partamos desde un principio, camino al trabajo, desde que salí del departamento sentí que algo no estaba bien, me sentí triste, no estaba entendiendo una situación, una discusión que no alcanzó a ser discusión pero un hecho previo a eso me provocó mucha tristeza, y como no quería sentirme así, preferí callar. Intenté darme ánimos así que pasé a compararme un muffins y un mocaccino y llegué a mi trabajo sonriendo como siempre.

El día estaba radiante e intenté olvidar lo sucedido, lo que claramente no pasó, a pesar de tener mucho trabajo el sentimiento de tristeza estaba ahí. Disidí tomar la iniciativa y escribirle a esa persona iniciando el texto de la mejor forma posible, al parecer no funcionó, el receptor del mensaje respondía frío, quizás no tenia las mismas ganas que yo de hacer de este un buen día. Las horas seguía avanzando y los problemas aumentaba, logré mantener la calma pero estaba preocupada, ya el día había empezado mal y no pensé que mejorara.

Quiero volver un poco atrás, hace como un mes disidí que debía hacer un cambio de aire, energía y colores en mi departamento así que me plateé cambiar el sofá, según yo así se irían las malas energías, o por lo menos ayudaría, así que puse en venta el mio para comprar otro, hasta que un día alguien me llamo por un aviso que publiqué y ese mismo día se lo llevó, me quede sentada en el suelo, era momento de hacer algo, fui a un par de tiendas y nada era lo que quería, busqué en Internet y ahí estaba ese sillón  para mi, blanco, acogedor, grande, tan grande que me di cuenta no podría meterlo por la puerta, pero no me importó, lo compré y pensé, después veo como lo entro.

Estos días han pasado sentada en el piso, mi sillón llega en tres días más y ansío verlo ya instalado, el problema era como lo entro y gracias al mal día de hoy, me dije debo empezar a buscar soluciones, así los problemas serán menos y todo andará mejor, por eso escribí el texto para arreglar las cosa en la mañana, no se solucionó nada, pero lo intenté. En el trabajo surgieron otros problemas y los fui solucionando todos, tanto así que las cosas salían mejor de lo que pensaba, ahora me quedaba el tema del sillón. Pregunté en varias partes si tenían el servicio de “entrar un sillón por el balcón de un departamento en un cuarto piso”, pero nada, hasta que me acordé de una persona importante con influencias que conocí hace un tiempo atrás, que todo lo solucionaba con solo hacer tronar los dedos y que siempre me repetía que si algún día necesitaba algo lo llamara, así que eso hice, disculpándome de entraba por la patudez que estaba a punto de cometer, le conté  mi problema y de inmediato me dijo dame uno minutos y te lo resuelvo, y así fue, 10 minutos después me llama y ya tenia a las personas que harían la hazaña de subir un sillón de 2 metros de largo por un balcón de un cuarto piso de forma desinteresada y completamente gratis, estaba tan feliz y me dije un problema menos y lo resolví.

Continué con temas pendientes en el trabajo y los resolví todos. Pero algo faltaba, la alfombra nueva que también planeé ir a comprar y no lo hice, me dije, esto lo resuelvo hoy, me fui al lugar indicado donde encontraría mi alfombra soñada, color crema, peluda y de 2 metros de longitud, y adivinen que, la encontré! no me importó el precio, que era bastante elevado, solo quería mi espacio como lo soñé, mientras recorría la tienda con mi carrito y mi alfombra, sonriendo y sintiéndome tan power tan resuelta, tan tranquila y feliz que llegué al departamento con muchas energías, saque la antigua alfombra e instalé la nueva, fui tan feliz en ese  momento cuando la vi puesta que me tire de espalda a disfrutarla junto a la Canela… stop! creo que no les he hablado de la Canela, ella es mi perrita, una mezcla de cocker con algo mas que me ha acompañado por 9 años y a la que amo con mi vida, en fin ya les contaré más de ella, como decía, me tire de espalda en mi alfombra nueva junto a la Canela que no dejaba de revolcarse en ella y mientras estaba ahí, tirada de espalda, sentí que podía hacer lo que me propusiera y que mi felicidad dependía solo de mi, de enfrentar los problemas, buscar solución y si no se solucionan, por lo menos intentarlo.

Sentí que podía hacerlo todo y que nada ni nadie me podría tirar al suelo, a menos que yo lo quisiera, idealmente sobre mi alfombra nueva, sintiendo todo esto, me saqué los tacos puse música, y me serví una copa de vino. Y aquí estoy, disfrutando mis logros, mis placeres, mi vida, ya solo falta el sillón blanco que llega en tres días más y esta parte estará superada, solo me quedará disfrutar mi alfombra, mi sofá, mi copa de vino y sentirme afortunada por la vida que tengo.

Placeres (no)culpables y comibles

Disfruto tanto después de un largo día de trabajo, llegar al departamento, prender la calefacción y al mismo tiempo abrir la ventana de par en par, esa sensación de tibieza rodeándome y al mismo tiempo respirar aire fresco es de las cosas más simples y placenteras que conozco, aunque para muchos resulte ilógico, claro, o tienes frío o tienes calor, o es fresco o cálido, pero para mi las cosas no siempre deben ser de una sola manera, reflexión a la que llegué hace muy poco, pero ya la estoy haciendo parte de mi vida, gracias a largas conversaciones y análisis de todo y nada que hemos hecho con Paul y es que me resulta tan fascinantemente cómodo, no buscarle un sentido lógico a las cosas y sobretodo, de disfrutar de lo simples aunque algunas cosas no tengan sentido o sean contradictorias, como sentir placer con  la calefacción encendida y la ventana abierta, si a eso le agregamos una buena canción el panorama es perfecto, se los recomiendo y les sugiero mientras disfrutan de este placer escuchar “The Moon Song” de Karen O.

Cuando de placeres se trata el abanico es amplio, afortunadamente, depende de la persona, sus gustos, el momento que estén viviendo, la cultura, entorno, etc, yo en este mismo momento disfruto de cosas que antes me eran indiferentes, y cosas de las que disfrutaba mucho ya no les encuentro sentido, pero hay otros placeres, que descubrí el ultimo año y ya no los tengo o quizás lo podría tener pero no es los mismo por diversas circunstancias, los extraño y añoro tenerlo nuevamente.

Si de esos placeres se trata, de los que descubrí últimamente, uno de los que me sorprendió mucho fue la cocina, a mis treinta y algo nunca le encontré el gusto a cocinar, pero este año incursioné en ello sin quererlo sin planearlo, tampoco hice un curso o taller, solo me aventuré un día a cocinar, partí con pastas y la salsa… hay la salsa! desde la preparación hasta la degustación es un placer exquisito, no he buscado recetas ni copiado una de mi madre, solo empecé a tomar ingredientes y a probar, un poco de esto, una pisca de aquello y voilá! la mejor salsa que yo haya probado y que se volvió casi un ritual los viernes por la noche, cuando después de una cansadora semana decidíamos olvidarnos de todo y disfrutar. La primera salsa que hice fue con camarones, a Paul le fascinó tanto que me costaba creer si era por el gesto o porque en si mi salsa era buena. Pasamos meses comiendo pastas y la salsa de camarones los viernes por la noche, hasta que un día decidí innovar, cambie los camarones por la carne de soja, sin muchas expectativa me lancé y nuevamente para sorpresa mía, Paul mi fans numero uno en la cocina. quedo impactado y bueno yo también, no podía creer que sin una receta y sin saber de tiempos de cocción, temperatura del horno etc, mis platos quedaran tan buenos, luego fueron los dulces, pasteles, tortas, salmón en fin, probé todo lo que estaba a mi mano y me gustó, quería seguir probando y deleitandome con los sabores.

Ya no cocino y es uno de los placeres que más extraño, en el amplio sentido de la palabra, desde el Blues de BB King que escuchábamos mientras el servia las copas de vino yo inventaba platos nuevos mientras conversábamos, como siempre de todo y de nada, reíamos y probábamos los diversos sabores que nacían de noches de lluvia, buena música, el vino, risas, colores, sabores y olores que con nostalgia me hacen querer volver a cocinar y esperar con ansias el momento en el que pueda prender la llama nuevamente, tomar los cuchillos, las especies, la copa de vino, escuchar la música y sentir el placer de disfrutar  cada bocado.

La aceptación

Paul solía decirme que yo siempre estaba buscando la aceptación y validación del resto… esa frase me ha estado dando vuelta en mi cabeza una y otra vez y creo que tiene razón, porque a pesar de verme como una mujer segura, clara con lo que quiere y lo que no, me estuve analizando y si tiene razón, desde niña intentaba agradar a todo el mundo y que todos se sintieran bien con quien era yo y esperando que reconocieran mis logros y me aterraba decepcionar a alguien o que vieran que algo no lo hacia bien, me frustraba esa sensación y creo que no he sabido manejarla, desde ser la mejor alumna del curso, la mejor hija, la mejor amiga y la novia perfecta, siempre espero hacer todo bien, que quienes me rodean crean que soy buena en lo que hago, lo que entrego y no tener defectos, lo que ya es un defecto que aun no se manejar.

Luego de pensar una y otra vez en lo que me decía Paul, me doy cuenta que no está bien, que quien me quiera tiene que aceptarme tal como soy y mas que eso, aceptar yo que soy, un ser imperfecto, que tengo virtudes y defectos y darme la oportunidad a fallar o fracasar y verlo como un aprendizaje y no como algo malo. Quiero ser mejor, pero no en términos de ser perfecta sino ser mejor asumiendo que tengo defectos como cualquiera y que tengo el derecho de cometer mil errores y eso no me hará una mala persona, quiero sentir que es normal y que nada ira mal si de ello aprendo y mejoro las cosas. Quiero hacerlo, pero aun no me desprendo de la presión que yo misma me impongo de ser buena en todo y agradar a todos.

He pensado en retomar el yoga pero no sola, o impartiendo clases como solía hacerlo hasta hace unos 3 años atrás, esta vez quiero yo ser la alumna, quiero tener un maestro, dejarme llevar, caerme y que me guíen en eso, desprenderme de tener que hacer cada postura, respiración de forma correcta porque soy la responsable del aprendizaje de mis alumnas, lo que quiero y necesito ahora es relajarme en todos los aspectos de mi vida partiendo por eso y ya tomé esa decisión, ya envié la solicitud a una escuela de yoga y ahora espero la respuesta del día que comienzo para iniciar esta nueva etapa de la que quiero sacar lo mejor de mi, pero para mi, para nadie más que para mi.

Es momento de aceptarme tal cual soy, de quererme y valorarme con defectos y virtudes, de aceptar que puedo cometer errores y sentirme orgullosa de mis logros y no esperar que el resto los valore. Desde ahora comienzo a amarme a mi tal cual soy y ese amor será la mejor recompensa para ser una mejor persona.